domingo, 26 de julio de 2015
RECURRE A LA COMPASIÓN PARA EXPULSAR LA NEGATIVIDAD
En ocasiones los peores encuentros que tenemos se convierten en una maravillosa guía espiritual. Por ejemplo, yo una vez tuve una acalorada discusión con una mujer que atendía un negocio de renta de autos. Ella sentía la necesidad de hacer ostensible su poder y se esforzó en complicarme las cosas. Mi propia reacción no fue mejor que su exabrupto. Sentí la necesidad de responder a mi vez con el poder que yo tenía, amenazándola con llamar al gerente para presentar una queja. Y eso fue justo lo que hice.
Incluso horas después de haber presentado mi reclamo ante la oficina corporativa y el gerente regional, no me sentía mejor. Había pensado que quejarme por lo mal que me habían tratado me ayudaría a superar la mala experiencia. Pero en realidad me hizo sentir peor. Así que me puse a explorar qué lección podía obtener de esto. Ya en un espacio de quietud, escuché a mi voz interna recitar uno de los cinco sutras de Yogui Bhajan para la Era de Acuario: "Reconoce que la otra persona eres tú". Me sorprendió cómo guío mi interior: el mensaje era muy claro e hizo un gran eco en mí.
Entonces me puse a explorar cómo me reflejaba en esa enojada representante de servicio al cliente. Me di cuenta de que su comportamiento era simplemente un reflejo de una parte de mi propia sombra que yo no estaba viendo. En esa contemplación silenciosa, fui capaz de aceptar que en el fondo había una parte de mí que quería controlar la situación y el resultado. Era justo la misma característica que la representante de servicio al cliente había mostrado. Su arraigada necesidad de tener el control se topó frente a frente con mi propia necesidad de tener el control.
El poder de la compasión
En el momento en que me percaté de que su dolor y sufrimiento eran míos también, llegó la compasión. Experimenté una profunda sensación de amor y conexión hacia esta mujer, con la que había peleado sólo unas horas antes. Sentí compasión por su tristeza, su impotencia y su necesidad de tener el control. Luego dirigí esa compasión hacia mí misma. Honré esos lugares oscuros dentro de mí que todavía sentían la necesidad de controlar, de ejercer el poder, y liberé un dolor que no había sentido.
Otro de los cinco sutras de Yogui Bhajan para la Era de Acuario sostiene: "Entiende a través de la compasión o malinterpretarás los tiempos". Este sutra estuvo rondando mi mente mientras sanaba mi percepción falsa de la mujer del negocio de renta de autos. Sentir compasión me permitió reconectarme con lo que es real, con lo que nos conecta y con la razón por la que estamos aquí: amar y ser amados. Cuando elegimos disolver todas las barreras con amor, comenzamos a vivir de verdad.
El punto central de este mensaje es que incluso los extraños pueden brindarnos oportunidades para poder ver las partes ensombrecidas de nosotros mismos que queremos mantener escondidas. En Un curso de milagros se nos enseña lo siguiente: "Lo que está escondido puede asustar no por lo que es, sino porque está oculto". El problema no es lo que escondemos, sino que no estamos dispuestos a sacarlo a la luz para lidiar con ello. Los momentos milagrosos en los que nos convertimos en testigos de la sombra de nuestro ego son los momentos en los que podemos entregarnos. Deja que la gente sea un espejo que te refleje, mostrándote lo que debes trabajar en ti mismo.
La próxima vez que alguien te exaspere, observa tu reacción y recuerda que las características que te disgustan de esa persona son una parte de tu sombra que no reconoces. En quietud, deja que tu guía interior te enseñe qué es lo que necesitas liberar. Mantente dispuesto a reconocer que la otra persona eres tú, entiende a través de la compasión y permite que los otros sean tus mejores maestros.
La unidad, la compasión y el amor son lo que necesitamos para conectarnos y servir al mundo. Vivimos tiempos en los que la separación y los ataques han destruido culturas y comunidades, acabando con incontables vidas. Sin importar en qué parte del mundo te encuentres, estás sintiendo el efecto de la separación. Todos tenemos que jugar un papel en la sanación de la energía del mundo, para que la balanza deje de inclinarse hacia la negatividad. Somos responsables de sanar nuestras falsas percepciones de los otros, moviéndonos desde un espacio de compasión y gracia.
Si te sientes llamado a cambiar tu propia energía y elevar la conciencia del planeta, te doy la bienvenida para que te unas a Deepak Chopra, Ismael Cala y a mí el 11 de julio de 2015 en la segunda Meditación Global por la Compasión. Este evento en vivo reunirá a cientos de miles de personas de todo el mundo para compartir una misma intención: la compasión. Es momento de que, como personas enfocadas en el amor, profundicemos nuestro compromiso con el fortalecimiento de la interconexión, la comunidad y el amor...
por: Gabrielle Bernstein
sábado, 25 de julio de 2015
Truco simple para eliminar pesticidas de sus alimentos
Cada vez se escuchan más cosas sobre las frutas y verduras contaminadas por pesticidas, esto es una realidad y afecta mucho a nuestra salud. Por lo tanto, el temor a comprarlas y consumirlas por miedo a que sean dañinas para nuestra salud, esta totalmente justificado, pero existen remedios caseros efectivos para minimizar nuestra exposición a estas toxinas.
Le recomendamos que pruebe este truco, con el fin de asegurarnos de que la fruta y verdura que consumamos sea saludable y este en su mayor parte libre de nocivos pesticidas:
Ponga agua y un poco de vinagre (1 tapón) en un recipiente y remoje las frutas o verduras en esta mezcla. Déjelos durante 15 minutos y luego enjuáguelos con agua.
El vinagre mata el 98% de las bacterias y pesticidas pegados en las frutas y verduras. De esta manera, las frutas y verduras que ingiera serán más mucho saludables para su organismo.
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La salud cerebral pasa también por los intestinos
Un estudio confirma la sospecha de que el buen funcionamiento del gran depurador de toxinas influye en el cerebro. La dieta y sus efectos; el abuso de antibióticos, un riesgo.
Se ha comprobado que una modificación de la flora bacteriana intestinal por medio de la dieta altera las funciones del cerebro. Lo señala un descubrimiento que abre nuevas vías para la comprensión de los mecanismos cerebrales y su modificación mediante intervenciones en la flora intestinal
Hágale caso, el intestino se asemeja a un cerebro. Quizá justamente por eso influye sobre este último. Es una idea que las antiguas tradiciones siempre consideraron: un intestino sano es la base de un organismo sano, del mismo modo que un intestino en “desorden” puede ser causa de desorden mental –cuando, en realidad, siempre se pensó en lo contrario-.
Hoy, un nuevo estudio pone el acento en la flora intestinal y en cómo ésta puede realmente influir en las funciones cerebrales o alterarlas.
Lo descubrieron los científicos de la UCLA (Universidad de California en Los Angeles) después de haber observado la alteración de las funciones del cerebro en un grupo de mujeres que consumían con regularidad alimentos que contenían fermentos vivos y probióticos, como yogur.
El equipo del Gail and Gerald Oppenheimer Family Center for Neurobiology of Streess y el Abmanson-Lovelace Brain Mapping Center, dependiente de la UCLA, publicó los resultados del estudio en la revista Gastroenterology y considera que este descubrimiento puede abrir el camino hacia nuevas intervenciones para mejorar las funciones cerebrales a través de la dieta o de intervenciones farmacológicas que actúen sobre la flora bacteriana intestinal.
“Muchos de nosotros conservamos en la heladera un pote de yogur. Porque podemos comerlo por el placer de hacerlo, por el calcio o porque pensamos que podría favorecer nuestra salud de otros modos -explica la doctora Kirsten Tillisch, profesora adjunta de medicina en la David Greffen School of Medicine dependiente de la UCLA y autora principal del estudio-. Nuestros resultados indican que algunos elementos contenidos en el yogur pueden cambiar la forma en que nuestro cerebro responde al entorno”.
“Cuando consideramos las consecuencias de este trabajo -agrega Tillisch-, los viejos dichos ‘Somos lo que comemos’ y ‘Pensar con el estómago’ adquieren nuevos significados”.
La relación cerebro/intestino es conocida desde hace mucho tiempo: todos sabemos, por ejemplo, que cuando el cerebro envía señales de estrés o emociones de determinado tipo, el intestino puede llegar a responder con síntomas gastrointestinales más o menos explosivos.
Si bien esto ya se sabía, a nivel clínico todavía no había sido probado, exceptuando algunos estudios en modelo animal. Este nuevo estudio se presenta, por ende, como el primero que observó los efectos en el hombre, demostrando que la relación es ambivalente: del cerebro al intestino y viceversa.
“En reiteradas oportunidades oímos decir a pacientes que nunca se sintieron deprimidos o ansiosos hasta que comenzaron a tener problemas con su intestino –subraya Tillisch-. Nuestro estudio demuestra que la conexión intestino/cerebro es una calle de doble sentido”.
El estudio fue llevado a cabo en 36 mujeres de 18 a 55 años, que luego se subdividieron en forma aleatoria en tres grupos.
El primer grupo consumió dos veces al día y durante cuatro semanas un yogur específico que contenía una mezcla de diversos probióticos y bacterias intestinales, creado a propósito para tener un efecto positivo en el intestino.
El segundo grupo consumió un lácteo similar al yogur, pero que no contenía probióticos. Por último, el tercer grupo no consumió ningún producto de esa índole, actuando como grupo de control.
Las eventuales modificaciones en las funciones cerebrales se midieron y analizaron por medio de resonancias magnéticas funcionales por imágenes (fMRI).
Las participantes se realizaron escaneos cerebrales antes y después del período de estudio de cuatro semanas.
Los científicos examinaron luego los cerebros de las mujeres en estado de reposo y en respuesta a una tarea visual de reconocimiento emotivo que consistía en visualizar imágenes del rostro de personas que mostraban distintas emociones, entre otras, enojo, espanto, etc.
Los resultados del estudio demostraron que las mujeres pertenecientes al primer grupo exhibieron una disminución de actividades tanto en la ínsula -que elabora e integra las sensaciones internas del cuerpo, como las que forman el intestino- y la corteza somato-sensorial durante la tarea de reactividad emocional, en relación a las mujeres que no consumían el yogur con probióticos.
Además, en respuesta a la tarea visual, estas mujeres presentaron una disminución de la participación de una red capilar en el cerebro que comprende las áreas ligadas a la emoción, la cognición y los sentidos.
Por el contrario, las mujeres pertenecientes a los otros dos grupos mostraron una actividad estable o mayor en dicha red.
Cuando, por el contrario, los científicos escanearon el cerebro en una situación de reposo, se observó que en las mujeres que habían consumido el yogur con los probióticos había una mayor conectividad entre una región cerebral clave conocida como la sustancia gris periacuductal (o gris periacueductal, GPA) y las áreas cognitivas asociadas a la corteza pre-frontal.
Al contrario, las participantes del grupo de control, mostraron una mayor conectividad del gris periacueductal con las regiones asociadas a las emociones y las sensaciones. Por último, el grupo que había consumido el producto lácteo sin probióticos mostró resultados intermedios.
Estos resultados demuestran que los efectos en el intestino involucran áreas que afectan no sólo los procesos asociados con las emociones, sino también sensoriales.
Los autores del estudio consideran que el conocimiento de lo que ocurre en el cerebro, luego de una modificación de la flora intestinal, puede llevar a ampliar la investigación destinada a encontrar nuevas estrategias para prevenir o tratar trastornos digestivos, mentales y neurológicos.
“Existen estudios que demuestran que lo que comemos puede alterar la composición y los productos de la flora intestinal –explica el doctor Emeran Mayer, profesor de medicina, fisiología y psiquiatría de la David Geffen School of Medicine en la UCLA y autor principal del estudio-. Ahora sabemos que esto tiene un efecto, no sólo sobre el metabolismo, sino que también afecta las funciones del cerebro”.
Si, por lo tanto, una alteración de la flora bacteriana intestinal puede tener efectos sobre el cerebro y sus funciones, se considera que dicho efecto puede ser tanto positivo como negativo, según el tipo de dieta que hagamos. Diversos estudios, por ejemplo, se concentraron en los efectos de algunos tipos de probióticos sobre el humor y la ansiedad.
Otros plantearon la hipótesis de que reiterados ciclos de antibióticos, así como alteran negativamente la flora intestinal pueden tener efectos negativos sobre el cerebro.
Se sospecha que la utilización intensiva de antibióticos en las salas de terapia intensiva en neonatología o para tratar las infecciones de las vías respiratorias en niños, puede llegar a tener consecuencias a largo plazo en el desarrollo del cerebro. Todas cuestiones para las cuales esperamos que los científicos puedan dar una pronta respuesta.
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