La zanahoria contiene una gran cantidad de vitaminas como la A, B, C y minerales como calcio, fósforo y potasio. La zanahoria, purifica la sangre, mejora la vista, desinfecta los intestinos,sobrepeso, depresión, problemas de la piel, desordenes intestinales y ayuda a expulsar parásitos intestinales tomando jugo en ayunas esto ayudara a los Jugos Naturales para Adelgazar la pancita satisfactoriamente.
sábado, 22 de septiembre de 2012
JUGO DE PEPINO
Es un diurético natural útil para bajar de peso, moviliza las grasas. Se obtienen excelentes resultados pasando por la licuadora un pepino mediano, dos rebanadas grandes de piña y media taza de agua pura. Se debe retirar la cáscara antes. Si se desea se puede colar y agregarle hielo.
CÓMO CONTROLAR EL ENOJO
¿Nunca desearon cerrar la boca en el momento preciso? ¿Han deseado acaso controlar sus impulsos? ¿Se han arrepentido de haber dicho o hecho algo por el calor del momento, cosas que pueden incluso enturbiar la relaci
ón con alguien querido por años?
El enojo es un sentimiento muy peligroso ya que nos conduce a hacer cosas sin pensar, a actuar por impulso y a medida de que las discusiones se van tornando más acaloradas, nos convertimos en monstruos despiadados e irreconocibles con tal de derrotar al otro a cualquier precio.
El enojo consta de tres componentes básicos. El primero es el pensamiento, algo que nos dice que nos quieren pasar por encima, que no nos están respetando, que no nos aprecian lo suficiente. Como reacción a este pensamiento inconciente hay una respuesta corporal donde tus músculos se ponen tensos, la presión arterial comienza a elevarse, tu cuerpo se está preparando para la última etapa: el ataque. Su principial objetivo es defenderte, no interesa si en realidad te atacaron o no, tú lo sientes así y en consecuencia responderás. Tu defensa podrá tomar una forma verbal o física, pero el fin es el mismo: lastimar a quien te hirió primero. El enojo clama venganza y justicia, pero justicia ante nuestros ojos, ante nuestra perspectiva que no siempre es la más acertada. Es un sentimiento “moral” que apunta no solamente a defenderse al ataque del momento, sino también busca prevenir ataques futuros mediante el daño a nuestro atacante.
Cuando nos dicen que aprendamos a suprimir nuestro enojo muchos pueden sentirse estafados, consideran que están haciendo algo incorrecto al dejar pasar ese momento, ¿cómo el otro puede tener razón?, ¿cómo lo vamos a dejar salirse con la suya sin que sufra las consecuencias?
La creencia popular e incluso algunos postulados de Psicología, nos dicen que suprimir el enojo puede derivar en depresión o incluso enfermedades físicas, aunque nuevos estudios comprueban que esto no es cierto, muy por el contrario, vivir enojado y peleando con los demás hace subir los niveles de stress y enfermedades cardíacas. Esto no quiere decir que no debamos decir lo que pensamos, debemos ser honestos, el problema es que cuando estamos enojados nuestra visión se nubla y toda la evidencia mágicamente se mostrará a nuestro favor, sólo nosotros podemos tener razón y esto no es necesariamente verdad en la mayoría de los casos, todo lo que los demás digan o hagan cuando nosotros estamos enojados se verá como una agresión deliberada por parte de los otros. No podremos ponernos en el lugar del otro porque estamos demasiado ocupados intentando defendernos.
El enojo es la emoción que inevitablemente nos empuja a la violencia a todo nivel, en lo social, en lo familiar, en lo individual. Es el culpable de dañar las relaciones, de desgastarlas, es un sentimiento rápido que no es meditado, es destructivo.
¿Cómo controlar el enojo?
Cuando el disparador de nuestro enojo aparece, atacamos prácticamente de inmediato, por lo tanto tenemos que intentar calmarnos antes de hacer algo. Cuando el pensamiento de “estamos siendo atacados” aparece, debemos atenderlo de inmediato e intentar modificarlo. Respira hondo y concentrate en tu respiración, incluso cuenta tus respiros. Mientras haces esto piensa ¿es esto realmente un ataque? Intentate colocar en los zapatos de tu interlocutor, quizás esté teniendo un mal día, esto no tiene nada que ver contigo así que no lo sientas como una onfensa personal. Siéntete como si estuvieras realizando una delicada tarea, un desafío para poner a prueba tus habilidades para lidiar con personas o situaciones difíciles.
Mariana Alvez Guerra
El enojo es un sentimiento muy peligroso ya que nos conduce a hacer cosas sin pensar, a actuar por impulso y a medida de que las discusiones se van tornando más acaloradas, nos convertimos en monstruos despiadados e irreconocibles con tal de derrotar al otro a cualquier precio.
El enojo consta de tres componentes básicos. El primero es el pensamiento, algo que nos dice que nos quieren pasar por encima, que no nos están respetando, que no nos aprecian lo suficiente. Como reacción a este pensamiento inconciente hay una respuesta corporal donde tus músculos se ponen tensos, la presión arterial comienza a elevarse, tu cuerpo se está preparando para la última etapa: el ataque. Su principial objetivo es defenderte, no interesa si en realidad te atacaron o no, tú lo sientes así y en consecuencia responderás. Tu defensa podrá tomar una forma verbal o física, pero el fin es el mismo: lastimar a quien te hirió primero. El enojo clama venganza y justicia, pero justicia ante nuestros ojos, ante nuestra perspectiva que no siempre es la más acertada. Es un sentimiento “moral” que apunta no solamente a defenderse al ataque del momento, sino también busca prevenir ataques futuros mediante el daño a nuestro atacante.
Cuando nos dicen que aprendamos a suprimir nuestro enojo muchos pueden sentirse estafados, consideran que están haciendo algo incorrecto al dejar pasar ese momento, ¿cómo el otro puede tener razón?, ¿cómo lo vamos a dejar salirse con la suya sin que sufra las consecuencias?
La creencia popular e incluso algunos postulados de Psicología, nos dicen que suprimir el enojo puede derivar en depresión o incluso enfermedades físicas, aunque nuevos estudios comprueban que esto no es cierto, muy por el contrario, vivir enojado y peleando con los demás hace subir los niveles de stress y enfermedades cardíacas. Esto no quiere decir que no debamos decir lo que pensamos, debemos ser honestos, el problema es que cuando estamos enojados nuestra visión se nubla y toda la evidencia mágicamente se mostrará a nuestro favor, sólo nosotros podemos tener razón y esto no es necesariamente verdad en la mayoría de los casos, todo lo que los demás digan o hagan cuando nosotros estamos enojados se verá como una agresión deliberada por parte de los otros. No podremos ponernos en el lugar del otro porque estamos demasiado ocupados intentando defendernos.
El enojo es la emoción que inevitablemente nos empuja a la violencia a todo nivel, en lo social, en lo familiar, en lo individual. Es el culpable de dañar las relaciones, de desgastarlas, es un sentimiento rápido que no es meditado, es destructivo.
¿Cómo controlar el enojo?
Cuando el disparador de nuestro enojo aparece, atacamos prácticamente de inmediato, por lo tanto tenemos que intentar calmarnos antes de hacer algo. Cuando el pensamiento de “estamos siendo atacados” aparece, debemos atenderlo de inmediato e intentar modificarlo. Respira hondo y concentrate en tu respiración, incluso cuenta tus respiros. Mientras haces esto piensa ¿es esto realmente un ataque? Intentate colocar en los zapatos de tu interlocutor, quizás esté teniendo un mal día, esto no tiene nada que ver contigo así que no lo sientas como una onfensa personal. Siéntete como si estuvieras realizando una delicada tarea, un desafío para poner a prueba tus habilidades para lidiar con personas o situaciones difíciles.
Mariana Alvez Guerra
ENFRENTA TUS MIEDOS
La única manera de vencer tus miedos es darles la cara ¡enfrentándolos!
No hay nada que nos paralice más que el temor y podríamos decir que éste es, quizá la mamá ó el papá de todos los males.
Oscar Wilde decía: La única ventaja de jugar con fuego es que aprende uno a no quemarse.
Allan Percy dice: Si estamos dispuestos a mirar a la cara lo que tenemos, acabaremos por tener el control de lo que nos angustia.
Por ello quizá es por lo que los psicólogos recomiendan exponerse progresivamente a aquello que s e teme, y por ello el mismo Percy recomienda “primeramente, analizar si los miedos tienen una base racional ó son temores que nacen de la propia mente. Y, ante un miedo fundado, preguntarnos si nuestra respuesta es proporcionada a la situación; y, por último, si esta señal tiene una cuestión práctica”.
Sin restar importancia a lo demás, pero me parece que lo último es lo que más nos puede ayudar en esta guerra contra el temor, racionalizar cualquier cosa que nos lo provoque y reflexionar acerca de ello.
El miedo también puede ser una alarma para estar atentos frente a algo, pero definitivamente no trae nada bueno. Si entendemos cómo funciona la mente humana, nos daremos cuenta de que, si no queremos que nos sucedan aquellas cosas que tememos, simplemente tenemos que erradicar el miedo de nuestra vida. Hay un dicho de la sabiduría popular que dice: “Aquello que temí vino sobre mí”.
Y el contenido del refrán es perfectamente entendible, ya que la mente humana funciona de la siguiente forma: Aquello que pensamos terminamos por sentirlo, y aquello que sentimos terminamos por integrarlo a nuestra propia convicción; y en el momento en que estamos totalmente convencidos de algo, lo manifestamos en nuestra vida. Esto es una ley que funciona siempre así, sin excepción.
Entonces debemos controlar el miedo y cambiar el pensamiento ominoso por uno positivo; de otra manera terminaremos por expresarlo. Por el contrario, si tememos algo y lo enfrentamos racionalmente y vencemos el temor, en el momento en que lleguemos a la conclusión de que estamos a salvo, de que aquello a lo que temíamos no nos va a afectar, en nuestra vida y en nuestras actitudes eso mismo; “estoy bien y a salvo”.
Lo anterior, no quiere decir que lo mejor es ser un temerario, ó un inconsciente; tampoco significa saltarse la inteligencia, pero el mejor antídoto contra el miedo es el pensamiento correcto y confianza en el bien.
Otro aspecto que debemos entender es que la ley de causa y efecto funciona siempre, y que no somos seres indefensos a la deriva y a merced de las circunstancias; que somos Causa, y la principal causa para nosotros mismos; que podemos incluso cambiar nuestra circunstancia, y que nosotros somos los responsables de cualquier cosa que nos suceda.
Finalmente, cuando surja un temor, lo ideal es enfrentarlo racionalmente y de manera analítica; convencernos de que podemos controlar la situación y nunca dejar que nuestro componente emocional nos lleve al sentimiento de que ese temor; sea hará realidad, sino, por el contrario, convencernos hasta lograr el sentido de seguridad que abata ese temor, por lo que terminemos sintiendo y concluyendo que nuestra vida será lo que expresemos.
Carlos Molinar
Allan Percy dice: Si estamos dispuestos a mirar a la cara lo que tenemos, acabaremos por tener el control de lo que nos angustia.
Por ello quizá es por lo que los psicólogos recomiendan exponerse progresivamente a aquello que s e teme, y por ello el mismo Percy recomienda “primeramente, analizar si los miedos tienen una base racional ó son temores que nacen de la propia mente. Y, ante un miedo fundado, preguntarnos si nuestra respuesta es proporcionada a la situación; y, por último, si esta señal tiene una cuestión práctica”.
Sin restar importancia a lo demás, pero me parece que lo último es lo que más nos puede ayudar en esta guerra contra el temor, racionalizar cualquier cosa que nos lo provoque y reflexionar acerca de ello.
El miedo también puede ser una alarma para estar atentos frente a algo, pero definitivamente no trae nada bueno. Si entendemos cómo funciona la mente humana, nos daremos cuenta de que, si no queremos que nos sucedan aquellas cosas que tememos, simplemente tenemos que erradicar el miedo de nuestra vida. Hay un dicho de la sabiduría popular que dice: “Aquello que temí vino sobre mí”.
Y el contenido del refrán es perfectamente entendible, ya que la mente humana funciona de la siguiente forma: Aquello que pensamos terminamos por sentirlo, y aquello que sentimos terminamos por integrarlo a nuestra propia convicción; y en el momento en que estamos totalmente convencidos de algo, lo manifestamos en nuestra vida. Esto es una ley que funciona siempre así, sin excepción.
Entonces debemos controlar el miedo y cambiar el pensamiento ominoso por uno positivo; de otra manera terminaremos por expresarlo. Por el contrario, si tememos algo y lo enfrentamos racionalmente y vencemos el temor, en el momento en que lleguemos a la conclusión de que estamos a salvo, de que aquello a lo que temíamos no nos va a afectar, en nuestra vida y en nuestras actitudes eso mismo; “estoy bien y a salvo”.
Lo anterior, no quiere decir que lo mejor es ser un temerario, ó un inconsciente; tampoco significa saltarse la inteligencia, pero el mejor antídoto contra el miedo es el pensamiento correcto y confianza en el bien.
Otro aspecto que debemos entender es que la ley de causa y efecto funciona siempre, y que no somos seres indefensos a la deriva y a merced de las circunstancias; que somos Causa, y la principal causa para nosotros mismos; que podemos incluso cambiar nuestra circunstancia, y que nosotros somos los responsables de cualquier cosa que nos suceda.
Finalmente, cuando surja un temor, lo ideal es enfrentarlo racionalmente y de manera analítica; convencernos de que podemos controlar la situación y nunca dejar que nuestro componente emocional nos lleve al sentimiento de que ese temor; sea hará realidad, sino, por el contrario, convencernos hasta lograr el sentido de seguridad que abata ese temor, por lo que terminemos sintiendo y concluyendo que nuestra vida será lo que expresemos.
Carlos Molinar
JUGOS PARA MANTENER LA PIEL LINDA
Cutis amarillento: Jugo de uva.
Acné: todas las verduras contienen silicio y eliminan manchas. Los berros también son muy útiles. La endibia, el pepino y la piña son muy depurativos.
Acné: todas las verduras contienen silicio y eliminan manchas. Los berros también son muy útiles. La endibia, el pepino y la piña son muy depurativos.
Cualquier duda consulte a su médico.
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