sábado, 15 de diciembre de 2012

RELACIÓN DEL RIÑÓN CON EL CEREBRO



Una de las principales funciones del riñón es que genere la médula y llene el cerebro. El riñón almacena el JING (energía esencial) proveniente de la energía de nuestros padres y del último proceso del alimento bien digerido y del aire que respiramos, que se transforma después en médula (ósea y espinal). La médula espinal sube a la cabeza formando el cerebro y la médula ósea nutre los huesos y transforma la sangre

Si la Energía Jing Esencial esta deficiente, la médula y el cerebro no estarán adecuadamente nutridos, estarán agotados y se manifestarán los siguientes síntomas: vértigo, fácil olvido de las cosas, insomnio, dolor lumbar, debilidad en las extremidades inferiores, atrofia de los pies o debilidad para caminar.

Los problemas del desarrollo del cerebro como la parálisis cerebral infantil, síndrome de Down, así como otras alteraciones del desarrollo psicomotor del niño, o alteraciones de disfunción cerebral del adulto como el Alzheimer se deben a deficiencia de la Energía JING esencial del Riñón.

En su tratamiento se debe tonificar la Esencia del Riñón con ejercicios de chikung y con alimentos como el apio y el espárrago en ensaladas y sopas. Tomar el siguiente extracto en ayunas con estos 5 elementos: zanahoria, remolacha, manzana, piña y naranja (dulce) y comer una vez a la semana algas marinas.

LA TRISTEZA TIENE SU BELLEZA Y CUMPLE SU FUNCIÓN




La Tristeza es parte de nosotros, es una expresión natural. No hay nada de malo con la tristeza, el conflicto surge porque la juzgamos como mala. De niños nos enseñaron que llorar era malo, 
a los hombres se les dijo "Los hombres no lloran" y miren en lo que se convirtió la humanidad por haber reprimido su naturaleza sensible.

La tristeza es una emoción natural, la ira es una emoción natural, la belleza del ser humano es que es emocional, se estremece y se mueve en el río de la vida sintiendo. Lo que nos sucedió es que nos enseñaron a reprimir estas emociones, nos hicieron creer que eran feas, y empezamos a sentirnos avergonzados y a esconderlas, entonces se tornaron anti naturales, se distorsionaron, se enfermaron, comenzaron a salir cuando menos lo esperamos de forma inconsciente y violenta, por eso hay tanta violencia en el mundo, somos como bombas de tiempo.

Los niños no tienen estos juicios sobre sus emociones, son completamente emocionales; lloran, ríen, gritan, y luego ríen de nuevo, vuelven a llorar. Si se les permite expresarse de forma natural se sentirán espontáneos y liberados para ser de nuevo, pero cuando no se les permite llorar o expresarse, comienzan a sentir que hay algo malo con ellos, allí comienza el condicionamiento, el conflicto, el trauma, la falta de confianza en si mismo. Esto es lo que nos ha sucedido, no confiamos en lo que sentimos porque se nos dijo que era inadecuado, que había que sonreír aunque lo que queríamos en ese momento era llorar, se nos enseño a ser falsos, tuvimos que ponernos una máscara. Cuando la tristeza es real, es bella, se llora y se transforma, cuando la ira es real es bella, si se siente y expresa (de forma consciente, sin tirarle el veneno a nadie encima), nos apoya a conectar con nuestra fuerza para seguir adelante, y esta energía poderosa se trasforma. Pero cuando ponemos en nuestra cara una sonrisa falsa, nos estamos engañando a nosotros mismos, porque podemos tener un discurso diplomático, pero la energía no miente.

El trabajo de despertar la consciencia nos exige que seamos reales; llorar nuestra tristeza cuando aparece es honrar nuestra verdad, y la sonrisa verdadera aparecerá en nuestro rostro cuando hayamos liberado el dolor. La tristeza tiene su belleza porque nos ayuda a ir profundo, a tocar espacios dentro de nosotros que sería imposible descubrir sin sentirla, pero hay que permitir que se manifieste, tenemos que darle espacio con amor, acogerla, darle la bienvenida porque nos está indicando que algo quiere salir para hacerlo consciente, para liberarlo y sanarlo. La mejor forma de transitar a través de la tristeza es sentirla con totalidad, hacerla nuestra amiga, tratándola con amor le perdemos el miedo, y ella se irá más rápido de lo que podamos imaginar, porque sin resistencias, simplemente estamos dejando que entre la luz en esos espacios sombríos, es allí donde se necesita elevar la vibración, y lo hacemos posible diciendo Sí al proceso.

Bienvenida amiga tristeza, gracias, te amo, te siento, te lloro y te suelto, te dejo ir.... Realmente lo que estoy haciendo es creando espacio para la alegría, porque sin la experiencia de la tristeza, no podríamos reconocer ni valorar la experiencia de la alegría, son las dos caras a de la misma moneda, naturalmente se seden el paso la una a la otra, negar alguna de las dos es represión, y al reprimir la tristeza automáticamente reprimimos la alegría. Así pues, cuando después de sentir, soltamos la tristeza, se manifiesta una alegría real y espontánea, sucede sin esfuerzo; es una alegría que no es euforia porque algo exteriormente sucedió como queríamos, no; es la alegría que brota de la serenidad interna, es profunda, no tiene explicación, viene de dentro, es divina, no necesita de nada externo para manifestarse, es la alegría de SER.

Rajani
Por: Los Ojos Del Alma

BOLITAS DE GRANOLA

Bolitas o bollos de avena, un postre macrobiótico


BOLITAS DE GRANOLA -Postre macrobiótica-

2 tazas de avena
1/4 taza de ajonjolí -sésamo-
1/4 taza de coco rallado 1/4 taza de pasas picadas
1/4 taza higos secos picados 
- miel de abejas

Tueste la avena y cuando ya esté casi lista agregue el ajonjolí y revuelva todo rápidamente hasta que esté tostado. Agregue el coco (el cual si desea puede tostar bien), las pasas y los higos, mezcle bien. Agregue la miel de a poco y haga una masa. Forme bolitas de 3 cm. de diámetro."

REFLEXIÓN DEL DÍA



 “Recuerda donde está la verdad y dónde debes estar tú. Recuerda los deseos internos de tu espíritu y del planeta en que habitas. Recuerda que no estás solo, que la Luz está en todas partes para el que se mantiene despierto. Recuerda lo que es puro anhelo de tu Ser, distínguelo claramente de los caprichos, gustos y deseos inútiles de tu Ego. Recuerda que hay poco tiempo, oportunidades, momentos, segundos que son importantes, aprovéchalos al máximo, en el nombre de la Luz y del Amor. Recuerda que eres un Guerrero de la Luz, el tiempo ha llegado y has de luchar por ella - LA BATALLA ES AQUÍ Y AHORA - Recuerda que la tranquilidad es el estandarte de todas las virtudes. Vive con serenidad y no te dejes llevar por la desarmonía y el caos externo. El miedo y la inquietud, son las armas preferidas de la oscuridad, no caigas en ellas. Recuerda siempre y sobre todas las cosas, que eres Servidor de la Luz y del Amor, Profeta de las Estrellas, Espejo de Pureza y Visionario de la Verdad. Recuérdalo y vívelo con Amor y Conciencia”… (J. A.)

viernes, 14 de diciembre de 2012

LA ENVIDIA



La envidia es un fenómeno psicológico muy común que hace sufrir enormemente a muchas personas, tanto a los propios envidiosos como a sus víctimas. Puede ser explícita y transparente, o formar parte de la psicodinámica de algunos

 síntomas neuróticos. En cualquier caso, la envidia es un sentimiento de frustración insoportable ante algún bien de otra persona, a la que por ello se desea inconscientemente dañar. ¿Por qué?

El envidioso es un insatisfecho (ya sea por inmadurez, represión, frustración, etc.) que, a menudo, no sabe que lo es. Por ello siente consciente o inconscientemente mucho rencor contra las personas que poseen algo (belleza, dinero, sexo, éxito, poder, libertad, amor, personalidad, experiencia, felicidad, etc.) que él también desea pero no puede o no quiere desarrollar. Así, en vez de aceptar sus carencias o percatarse de sus deseos y facultades y darles curso, el envidioso odia y desearía destruir a toda persona que, como un espejo, le recuerda su privación. La envidia es, en otras palabras, la rabia vengadora del impotente que, en vez de luchar por sus anhelos, prefiere eliminar la competencia. Por eso la envidia es una defensa típica de las personas más débiles, acomplejadas o fracasadas.

Dicho sentimiento forma parte también de ese rasgo humano, el narcisismo, desde el que el sujeto experimenta un ansia infatigable de destacar, ser el centro de atención, ganar, quedar por encima, ser el "más" y el "mejor" en toda circunstancia. Debido a ello, muchas personas se sienten continuamente amenazadas y angustiadas por los éxitos, la vida y la felicidad de los demás, y viven en perpetua competencia contra todo el mundo, atormentadas sin descanso por la envidia. No es ya sólo que los demás tengan cosas que ellas desean: ¡es que las desean precisamente porque los demás las tienen! Es decir, para no sentirse menos o "quedarse atrás". Este sufrimiento condiciona su personalidad, su estilo de vida y su felicidad.

Las formas de expresión de la envidia son muy numerosas: críticas, ofensas, dominación, rechazo, difamación, agresiones, rivalidad, venganzas... A escala individual, la envidia suele formar parte de muchos trastornos psicológicos y de personalidad (p.ej., algunas ansiedades, trastornos obsesivos, depresión, agresividad, falta de autoestima...). En las relaciones personales y de pareja, está involucrada en muchos conflictos y rupturas. En lo social y político, su influencia es inmensa. Por ejemplo, la envidia del poder sexual, emocional y procreador de las mujeres alimenta el machismo. La envidia de la fuerza y libertad del varón refuerza el feminismo. La envidia de los pobres y resentidos estimula sus violentas revoluciones e igualitarismos. La envidia de los poderosos fomenta sus luchas intestinas. La envidia de los narcisistas y codiciosos nutre los concursos millonarios de televisión y sus audiencias. La mutua envidia de las mujeres robustece el colosal negocio de la belleza y la moda, así como la de los hombres excita su frenética competitividad. La envidia sexual es el combustible del morbo y la prensa rosa. Las envidias económicas desenfrenan el motor consumista... Etcétera.

No hay que confundir la envidia con los celos, que son sentimientos muy distintos. La envidia nace de las carencias del sujeto, que quiere destruir al objeto-espejo. Los celos, en cambio, nacen del miedo a perder el afecto de la persona amada, a la que se quiere conservar. No obstante, ambos sentimientos pueden ir juntos. Por ejemplo, cuando una persona ataca a su pareja infiel y al (o la) amante de ésta diciendo que lo hace por "celos", a menudo una gran parte de su rabia procede también de su envidia inconsciente, ya que el despechado/a deseaba secretamente ser infiel sin atreverse a ello, mientras que sus engañadores se le adelantaron. Por eso ahora se siente herido/a y humillado/a en su orgullo.

En suma, cuanto más débil, insatisfecha o narcisista es una persona, tanto más envidiará a la gente que posea lo que a ella le falta. La envidia sólo se cura concienciando y resolviendo las propias carencias y facultades, a través de un proceso de crecimiento emocional. La persona madura no envidia a nadie.

JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor