miércoles, 14 de agosto de 2013

BENEFICIOS DE BEBER AGUA TIBIA EN AYUNAS



El agua es, junto con el oxígeno (O2) una sustancia primordial para los seres vivos. Ocupa entre un 60 y un 70% del cuerpo del ser humano adulto, y este porcentaje a su vez, se distribuye equilibradamente entre el contenido intracelular, el líquido plasmático y el líquido extracelular. De manera que, para que este equilibrio no se pierda, el organismo cuenta con mecanismos de regulación como la sed, y los sistemas excretores y diuréticos.


Son ampliamente conocidas las funciones vitales en las que interviene el agua: respiración, digestión, eliminación de toxinas, termorregulación, transporte de nutrientes, producción de fluidos (sangre, saliva, lágrimas), control de la acidez, reparación celular, hidratación y elasticidad de la piel, y muchos otros procesos químicos y fisiológicos. De allí la importancia de su consumo permanente.

Sin embargo, no es sólo la cantidad de agua que se ingiere, lo que influye en mantenimiento de la buena salud; hay quienes afirman, que la temperatura tiene diversos efectos, que favorecen o perjudican el buen funcionamiento del organismo.

¿Agua fría o caliente?

La medicina occidental, en sus recomendaciones sobre el consumo de agua, no hace ninguna mención particular al tema, limitándose a enfatizar la importancia de la ingesta diaria, en cantidades que varían según la edad y las actividades que se realicen.

Los orientales, por el contrario, tienen entre sus normas y hábitos, consumir agua tibia o caliente, y consideran altamente perjudicial la ingesta de éste y cualquier otro líquido, a muy bajas temperaturas, cuando se trata de acompañar las comidas.

Argumentos a favor

Según los defensores de esta práctica, tomar agua entre 37º y 39ºC, además de evitar el impacto de un cambio brusco en la temperatura interna del cuerpo, tiene un efecto vasodilatador sobre los tejidos con los cuales entra en contacto directo al ser consumida, vale decir, el trato digestivo.

Dicha vasodilatación o expansión, produce de manera inmediata, un aumento de la irrigación sanguínea, y por ende, de oxigenación, con lo cual se beneficia en primer lugar, el proceso digestivo, y colateralmente, se produce un estímulo de las vías respiratorias y se relaja la tensión.

Efectos sobre la salud

Continuando con la argumentación anterior, el sencillo acto de ingerir agua tibia, tendría entonces los siguientes efectos sobre la salud:


Interviene proactivamente en la digestión, ayudando a disolver y a procesar la grasa de los alimentos (de ahí que su consumo se promueva entre las personas que desean adelgazar)

Realiza un “barrido” superior al del agua fría, en la tarea de eliminar toxinas y material de desecho celular

Aumenta la efectividad de los movimientos peristálticos (de los intestinos), lo cual incide en mejor cumplimiento de la función excretora

Despeja las vías respiratorias

Tiene efecto relajante sobre el sistema nervioso

Cuándo no ingerir agua tibia

En casos de hipertensión, debe consultarse primero con un especialista

Durante algún padecimiento agudo del sistema digestivo (vómitos, gastritis y otros)

Cuando la temperatura ambiental sea demasiado elevada

En cualquier otra circunstancia que requiera una atención especial de la salud

La mejor guía

Existen gran cantidad de hábitos que ayudan a mantener un buen estado físico y a tener energía y condiciones óptimas de salud. Pero no hay reglas ni fórmulas que se puedan aplicar por igual a todo el mundo, porque los requerimientos nutricionales, así como el descanso y la actividad, dependen de muchos factores que varían en cada persona.

Esto se aplica también, a la cantidad de agua que se toma, y a su temperatura. Se puede experimentar por un tiempo y observar si se produce algún cambio significativo en el funcionamiento del organismo al beber agua tibia, y si es factible que esta acción pueda convertirse en hábito.

Cuando la persona está sintonizada con sus propias necesidades y reacciones físicas, la mejor guía para determinar aquellas cosas que le benefician o perjudican, es su propio sentido común y las respuestas que le brinda su cuerpo. Tomar agua tibia puede ser muy beneficioso, sólo hay que probar.



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