domingo, 8 de junio de 2014

EXPRESIONES DE LAS EMOCIONES MAL DIGERIDAS



Muchos de nosotros tenemos cargas emocionales o mentales.

Sentimientos mal digeridos, mal asimilados o expresados se convierten en un quiste energético emocional. Esto se puede almacenar en los dientes, en la mandíbula, en el plexo solar, en los genitales y los trapecios. Donde hay más facilidad en enmascarar o guardar esas expresiones de los sentimientos o emociones no digeridas o asimiladas unas veces o no respetadas otras veces.

LAS EMOCIONES AFECTAN AL TEJIDO FASCIAL
Como tema más importante tenemos que saber que cualquier trastorno psíquico como el estrés, el miedo, el enfado, la ira, la depresión, o cualquier emoción negativa produce una tensión y acortamiento del tejido fascial. Tales circunstancias provocan dolores y molestias en la misma zona o en otras partes del cuerpo mas alejadas, debido a la tensión reciproca de membranas o tejido fascial. Todas las fascias están unidas y forman una perfecta interrelación en todas partes del cuerpo.
Muchos bloqueos mentales a lo largo de nuestra vida, hoy en día todavía tienen repercusión en nuestras membranas craneales internas y en muchas partes del organismo. Tensiones profundas e internas que están constantemente, las 24 horas al día activas, tensas, agotándonos y degenerando los tejidos e impidiendo la libre circulación de los líquidos.
Este hecho tan real como desconocido nos va creando, formando o cultivando un montón de posibles enfermedades y verdaderos puntos débiles de salud. Estamos llenos de tensiones internas, tensiones fasciales, que normalmente son provocadas por un traumatismo físico o por un bloqueo emocional o mental no asimilado correctamente. Esta circunstancia hace que la pulsación del líquido cefalorraquídeo se vea también afectada, provocando fallos de comunicación del organismo con el sistema nervioso central. Esto es un proceso degenerativo.
Por tanto ya sabemos que los sucesos mentales y emocionales implican tensión somática y de igual manera la tensión corporal tiene implicaciones mentales y o emocionales. El terapeuta ayuda a eliminar la tensión somática y el paciente debe de estar preparado por si le vinieran recuerdos de experiencias pasadas con su emoción asociada. A menudo este hecho puede pasar inadvertido o resultar doloroso. El paciente puede o no asociar la liberación somática con algo relacionado con la represión inconsciente de una experiencia pasada y el sentimiento-emoción asociado a ella.
La observación de este hecho nos trae el entendimiento de que es muy posible que estemos llenos de energía psíquica reprimida o no asimilada por todo el organismo, provocándonos una acumulación de estrés en el cuerpo.

EL ESTRÉS
Podemos definir la palabra estrés como tensión o agotamiento por algo que nos angustia, por que todavía el organismo no se ha podido adaptar a unas nuevas circunstancias, tanto agradables, como desagradables. El cuerpo se encuentra estresado porque se encuentra en un proceso de adaptación. Incluso el placer si no es en el momento apropiado y la circunstancia requiere de una rápida adaptación a respuestas autonómicas nos puede generar estrés. Si el organismo no ha tenido éxito en procesar y adaptarse a un reto o a una nueva situación, el cuerpo somatizara o almacenara en los tejidos esta energía potencial que no ha sido asimilada correctamente. Los tejidos en especial las fascias y su sutil movimiento pulsátil que sucede por su interior se verán afectados. Esto crea un bloque energético y la suma de varios de estos nos creara una armadura energética alrededor de la zona del cuerpo donde se halla bloqueado la experiencia no asimilada correctamente o traumática. El bloqueo funciona bajo tres niveles interdependientes el muscular, el emocional y el energético. Cualquier intento por abrir o liberar los bloqueos es bueno y positivo para la vida.
Podemos trabajar el bloqueo a nivel emocional a través del psicodrama, el psicoanálisis, la psicoterapia, etc. el nivel muscular lo podemos trabajar con los masajes, el hata yoga, las danzas, la expresión corporal, etc. la sanación a nivel energético la podemos encontrar a través de un curandero o sanador energético, de la meditación o a través del toque terapéutico o de la terapia cráneo-sacral.
Si el movimiento rítmico del líquido cefalorraquídeo se ve afectado en alguna parte de nuestro organismo, el movimiento de expansión y contracción se verá afectado también, provocando un bloqueo o fallo energético en dicha zona. La zona ya no respira, ya no pulsa, ya no recibe el movimiento respiratorio primario  y esto es lo que nos sucede en algunos huesos y suturas de nuestras cabezas.
Esto puede provocar todo tipo de patologías físicas o psicológicas. Este mal y en especial el estrés es una de las claves fundamentales de muchos problemas de espalda, de articulaciones y de muchas alteraciones psicológicas.
Teniendo esto en cuenta, vamos a escuchar y equilibrar todos los micro-movimientos existentes en el cráneo y en el sacro, principalmente. Este ajuste del movimiento de expansión y contracción de todos los huesos cráneo-sacrales, nos creará un nuevo equilibrio en nuestro cuerpo y alma y será capaz de encontrar su auto-curación.
Cuanto mayor es la edad de una persona es probable que tengan más bloqueos y que estos hallan hecho una gran armadura alrededor rígida e inteligente. Esta armadura se hará resistente y reacia a la apertura o al desbloqueo. Pero con perseverancia y con un buen número de técnicas disponibles para usar, podemos ayudar al paciente a liberar parte de su tensión emocional. Las personas somos muy diferentes y reaccionamos de manera muy diversa a las circunstancias de la vida. Por ello la sanación de un paciente se convierte en todo un arte vivo y dinámico.
LA LIBERACIÓN DE LA EXPRESION

Como seres humanos sentimos emociones, sentimientos y sensaciones y en muchas ocasiones necesitamos expresar, comunicar y por tanto no reprimir.

Todo es una corriente de energía en libre circulación, activa, viva, fluyendo y expandiéndose.

La expresión somática de los sentimientos se produce natural y espontáneamente, gracias al hecho de que los tejidos corporales están impregnados por el sistema nervioso.

Por ejemplo las expresiones de la ira, la alegría, el placer, la tristeza, etc. son manifestadas a través de nuestros músculos fasciales y de los diferentes gestos corporales. Todo gracias a que el sistema músculo-esquelético está ampliamente inervado por el sistema nervioso y por tanto por las configuraciones cerebro-funcionales.

La vida es una constante congruencia de campos de energía interactuando. Aquí por tanto también hablamos de la libre circulación de las energías. Por tanto también sabemos que al reprimir la expresión de las emociones o de los sentimientos bloqueamos parte de la corriente energética, que envuelve nuestro organismo.

Cuando bloqueamos una emoción, bloqueamos un segmento de nuestro cuerpo. Por ejemplo cuando contenemos el llanto, seguidamente notaremos una contracción muscular en la garganta el llamado nudo en la garganta.

Al ver una película de cine y las circunstancias sentimentales nos hacen sentir una gran emoción o sentimiento que nos provoca el llanto, si lo bloqueamos se produce el nudo en la garganta. Estamos bloqueando la libre circulación de la energía, de la emoción y por tanto hay una zona del cuerpo que se tensa, se comprime se retrae.

A esto lo llamamos un bloqueo energético que se verá rápidamente aliviado si le colocamos nuestras manos y nuestra atención inmediatamente en la zona del cuerpo afectada.

Toda esta reacción, por supuesto repercute directamente en el tejido fascial y en el libre movimiento del líquido cefalorraquídeo.

El tejido fascial  se tensa se contrae se reprime y se produce un acortamiento y contracción del tejido fascial.

La parte interior de la fascia el aracnoides que es casi hueco se vera reducido su espacio y ya no podrá circular el líquido cefalorraquídeo. Esto nos obliga a adaptar un patrón corporal nuevo, nuestro cuerpo se va encorvando, torciéndose, deformándose y adaptándose a la fuerza de la gravedad con formas y mecanismos nada saludables ni perfectos.

Una persona con el pecho hundido denotará que reprime los sentimientos, con el pecho inflado es que estará llena de orgullo, una gran lordosis lumbar puede indicarnos un bloqueo en la experiencia sexual, un cuello rígido o con chepa nos indicara la gran carga de problemas que se hecha a la espalda, etc.

Tenemos que aprender a descargar nuestros sentimientos o emociones de una buena manera, mejorando y aprendiendo cada vez más de ellos.

Nuestra evolución depende de adquirir la experiencia correcta emocional, mental o sentimental de los hechos que experimentamos en la vida.

Se trata de poder vivir y actuar sin las cargas emocionales o mentales negativas del pasado. Todo procesa terapéutico tiene lugar en el presente, aunque los hechos y las causas vengan del pasado. Que ese dolor, esa rabia, esa duda, ese temor, etc. del pasado hoy en día ya no nos repercuta en nuestra salud y nos afecte a la hora de mantener relaciones con otras personas. Nos relacionamos con el mundo a través de emociones, sentimientos y pensamientos y obras con los demás.

Al hacer varias sesiones de terapia cráneo-sacral y devolver el movimiento respiratorio primario a todo el organismo vamos a encontrar la libertad absoluta de interactuar con el mundo sin las repercusiones traumáticas del pasado. Gracias al haber liberado los recuerdos existenciales  más o menos traumáticos de la memoria celular. Y todo gracias al movimiento respiratorio primario al impulso rítmico craneal.

Se trata de liberar todas las tensiones físicas de los tejidos corporales, ese músculo agarrotado o esa fascia esclerotizada, o esa articulación rígida.

Todas las tensiones físicas vienen primeramente del plano energético, del aura humana hacia la materia.

Esa tensión muscular al principio fue una energía del campo sutil, como el miedo, la rabia, la duda, el enojo, la inseguridad, el egoísmo, el estrés, la ansiedad, etc.  Que en su momento le abrimos paso a nuestra psique,  o sea que en su día  abrimos nuestro campo, energético para verla, entenderla y asimilarla. En este momento esa mente-emoción o energía psíquica entró en nosotros y nos cargamos con esa información, errónea y más o menos traumática.

Este a grandes rasgos es un mecanismo que usamos para cargarnos con una energía negativa o de baja frecuencia vibratoria.

El siguiente paso positivo a seguir es el asimilar la energía, entenderla, aprender de ella, para sacar la experiencia emocional, la experiencia del ser y así haber entendido y experimentado esta carga energética. Esto nos da autoconocimiento.

El siguiente paso es soltar o liberar la carga energética. Ya tenemos la sabiduría de ella y ahora la dejamos ir. No nos apoderamos de ella ni nos la creemos del todo, nosotros somos mucho más  que esa carga energética que hemos experimentado. Entonces los pasos son coger, asimilar y soltar o expresar.

El problema está que cuando no realizamos correctamente algunos de estos pasos la energía esa no fluye ni sirve para aprender, entonces se estanca y se somatiza en el cuerpo, en especial en el tejido fascial. Ahora ya tenemos una energía no asimilada que crea una tensión muscular que irá afectando a nuestros tejidos que se encuentren cerca de la zona del cuerpo donde la energía se reprimió.

Esta energía emocional-mental reprimida saldrá a veces a la conciencia y nos manejará y confundirá, nos influenciará e intentará que la información guardada en esa carga energética se repita, para su auto conservación.

O sea que sin querer lo veremos todo con una realidad perturbada por una visión del mundo  o de las circunstancias modificada. La mayoría no se dan cuenta de ello, de que están siendo llevados por una emoción y perdiendo la visión real y global de la situación. Las emociones no asimiladas se repiten y nos manipulan la verdadera realidad.

En este momento que afloró esta energía psíquica y empezó a perturbarnos es cuando hay que actuar y hacer un trabajo de descarga.

Primero no creernos del todo este estado de ánimo, luego recordar de donde vino, luego mandar toda la energía positiva y amorosa al pasado y a todos los implicados, para retomar un nuevo entendimiento mas positivo y correcto para nosotros. Perdonar y pedir que sea todo lo mejor para ese momento. Saber que hasta el dolor nos sirvió para aprender algo, y que en el fondo no es tan malo, pues es una parte de los sentimientos humanos. Forma parte de nuestra experiencia.

Una vez enviado energía salutífera al pasado, nos relajaremos y buscaremos otros estados de ánimo distintos a los anteriores, mucho más bellos, libres y saludables.

Este trabajo de descarga y perdón del pasado se mejora enormemente si visualizamos y nos afirmamos que yo soy el rayo violeta, transformador y purificador.  O realizamos esta afirmación: “Yo soy la llama violeta, la llama consumidora que disuelve todo error pasado y presente su causa y su núcleo y toda creación indeseable que mi ser externo sea responsable”.

Por supuesto este trabajo es un poco evolucionado y hay que estar muy consciente de nuestros estados internos.

Este tipo de sanaciones se realizan de igual manera a través de la terapia cráneo-sacral, que sin lugar a dudas es muy eficaz en sanar recuerdos y traumas del pasado. Aunque nosotros no seamos conscientes de ello la terapia cráneo-sacral nos sana en cuerpo, alma y espíritu.

Vamos más allá del tiempo y del espacio.

Nuestra aura, nuestra personalidad, nuestra alma y por tanto nuestro Ser están directamente relacionados con lo que hemos vivido y lo que hemos sido en esta y en otras vidas.

Nuestra energía es un proceso psicológico de lo que hemos experimentado. Es la experiencia del Ser y lo que hayamos aprendido de ella el camino que tenemos que llevar. Por tanto vamos a aprender de nuestra experiencia, de nuestro Ser, del estrés, de las emociones, de los sentimientos, de los pensamientos y actos. Este es nuestro legado de vida que propongo profundizar.

http://www.energiacraneosacral.com/

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