miércoles, 10 de junio de 2015

Limpieza de energías discordantes con sal


 La sal es un cristal y por lo tanto emite ondas electromagnéticas que pueden ser medidas por los radiestesistas.
Las energías densas tienden a concentrarse en los rincones de la casa, así que, poner un vaso de agua con sal gruesa o sal de mesa, equilibra estas fuerzas y deja la casa más “liviana”. Para lugares normales, como de una casa, donde no hay mucha gente circulando, un vaso de agua con sal en las dos esquinas es suficiente. En dos o tres días, ya se percibe la diferencia. Cuando se forman burbujas es el momento de renovar la salmuera.
Una solución de agua y sal también es capaz de disipar de iones positivos, es decir, las partículas de energía eléctrica de la atmósfera, y reequilibra la energía de los ambientes. Sobre todo en interiores, oscuros o justo antes de una tormenta, estos iones tienen efecto intensificador y pueden causar tensión e irritación. Ahora se pueden conseguir las lámparas de cristal de sal. Su función es equilibrar el exceso de iones positivos perjudiciales para la salud gracias a la presencia del yodo salino que enriquece el ambiente con iones negativos. Se trata de un ionizador natural que absorbe el exceso de ondas electromagnéticas emitidas por los televisores y los electrodomésticos en general y ayuda a crear una atmósfera sana.
Los chamanes siberianos echaban puñados de sal al aire para que cayera sobre sus cabezas y les limpiara. Abrían sus bocas para degustar la sal ya que así se purificaban internamente.
Estaba considerada oro blanco (salmuera para conservar los alimentos), de hecho, la palabra SALARIO tiene su raíz en SAL pues esta mercancía se usaba como moneda de cambio, así que observen la importancia que tiene para la humanidad.
La simple purificación con agua y sal, nos ayuda a descargar los ambientes, DESPUÉS DE DISCUSIONES, o por la noche, en la habitación PARA QUE EL SUEÑO SEA MAS TRANQUILO.
Si tenemos cristales o gemas en casa para trabajar en sanación, podemos para limpiarlas dejarlas enterradas toda la noche en sal gruesa (sin agua!) y al día siguiente retirarlas y dejarles correr agua encima.
No hay que sumergirlas en agua con sal, como se recomienda en muchos sitios puesto que las partículas de los cristales de la sal penetran en las piedras y pueden llegar hasta a partirlas.
Después de un día de esos que la mala vibra estuvo dando vueltas, nada mejor que UN BAÑO DE INMERSIÓN de unos 5 minutos, con unas cucharadas de sal gruesa, si hay sal marina, mejor.

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