miércoles, 20 de marzo de 2013

TORTILLA DE PAPAS SIN HUEVO



3 papas
1/2 cebolla
Aceite de oliva
1 taza de agua
7 cucharadas de harina de garbanzo
(aproximadamente)
Sal

Para comenzar pelamos y partimos las paoía en láminas
finas, le echamos sal y las freímos ligeramente. Después
picamos las cebolla y la freímos también, cuando esté
dorada la colocamos con las papas y reservamos.
Por otro lado mezclamos la harina con el agua,
removiendo hasta que consigamos una textura similar a la
del huevo batido (puedes utilizar mayor o menor cantidad
de harina para conseguirlo). Añadimos un poco de sal a la
mezcla y batimos hasta que no encontremos grumos.
A continuación, incluimos las paoía y la cebolla a la
masa mezclando bien. Vertemos un chorrito de aceite en
una sartén y cuando esté caliente echamos la mezcla.
Procedemos a hacer la torta de la misma manera que haríamos una tradicional, removiéndola y dándole vueltas
para que se haga bien y no se queme. Cuando haya cuajado bien, la apartamos, la dejamos reposar unos minutos y
listo.

cocina.com

LA HIPOCONDRIA: EL ENFERMO IMAGINARIO



La hipocondría es, en esencia, una actitud que el individuo adopta ante la enfermedad. La persona hipocondríaca está constantemente sometida a un análisis minucioso y preocupado de sus funciones fisiológicas básicas, pensando en ellas como una fuente de segura enfermedad biológica.

La característica esencial de la hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en el cuerpo. Puede ocurrir, por ejemplo, con lunares, pequeñas heridas, toses, incluso latidos del corazón, movimientos involuntarios, o sensaciones físicas no muy claras. Aunque el médico le asegure que no tiene nada, el hipocondríaco solamente se queda tranquilo un rato, pero su preocupación vuelve de nuevo.

La interpretación catastrófica de los signos corporales más ínfimos por parte del individuo, es el mecanismo que desencadena la hipocondría. Se sabe que este trastorno afecta a menudo a ambientes familiares, es decir, que muchos miembros de una familia tienden a estar afectados. Hay familias que son especialmente sensibles y están muy inclinadas hacia la interpretación de los signos de enfermedad en todos los ámbitos de la vida. De esta forma, los miembros de la misma familia aprenden a interpretar de negativamente cualquier signo corporal y lo asocian con angustia, miedo o ansiedad.

No debemos descartar que una persona hipocondríaca esté realmente enferma. En muchas ocasiones lo que hace es centrar su atención en síntomas leves o imaginarios (mareos, dolor de cabeza, etc.), y no en los verdaderamente importantes. Asimismo, el hipocondríaco al centrar su atención emocional en una determinada función biológica, puede terminar por formar síntomas orgánicos reales (reacciones psicosomáticas).

Sintomatología

Estamos ante un trastorno asociado muy a menudo con la ansiedad, por lo que el principal síntoma de la hipocondría es la preocupación exagerada que siente por su salud. El hipocondríaco medita constantemente sobre sus síntomas, reales o imaginarios, llegando a percatarse de signos funcionales que normalmente se escapan a la conciencia (intensidad de los latidos cardíacos, funciones digestivas, etc.). Puede describir su cuadro clínico con una sutileza impresionante, aclarando repetidas veces el alcance de cada uno de sus síntomas físicos. La atención del hipocondríaco se centra no sólo en el estudio de sí mismo (se toma el pulso, la temperatura, el número de respiraciones por minuto y la tensión arterial varias veces al día), sino también en la cantidad y composición de los alimentos. Sabe con qué aguas hace mejor la digestión, qué grados de ventilación o de temperatura le convienen, etc.

La característica esencial de la hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de uno o más signos o síntomas somáticos. La sintomatología más típicamente hipocondríaca es la sugestiva, que experimenta acompañada de una especial alteración negativa del estado de ánimo, sumamente desagradable, y que le hace colocarse en una actitud fóbica frente a sus molestias, de las que siempre cree que son el comienzo de enfermedades graves. Finalmente, el hipocondríaco acaba renunciando a casi todo para consagrarse a cuidar su enfermedad imaginaria.

En la hipocondría las preocupaciones del enfermo hacen referencia a funciones corporales (latido cardíaco, sudor o movimientos peristálticos), a anormalidades físicas menores (pequeñas heridas, tos ocasional) o a sensaciones físicas vagas y ambiguas (corazón cansado, venas dolorosas...). El individuo atribuye estos síntomas o signos a una enfermedad temida y se encuentra muy preocupado por su padecimiento.

REFLEXIÓN DEL DÍA



HOY... SACÚDETE EL MIEDO, LA APATÍA, LA TRISTEZA Y LA INDECISIÓN... Y CONÉCTATE CON LO BELLO Y POSITIVO DE LA VIDA, EMPEZANDO TU DÍA CON UNA GRAN SONRISA Y MUCHO ÁNIMO!!!... PUES A PESAR DE QUE A VECES PAREZCA QUE TODO SE COLAPSA, SE COMPLICA Y ESTÁ EN TU CONTRA... TU TIENES EL PODER PARA LEVANTAR LA CABEZA, LLENARTE DE ESPERANZA, Y SEGUIR ADELANTE CONFIANDO EN LA FUERZA Y EL AMOR TU CORAZÓN... RECORDANDO QUE SIEMPRE QUE SE CIERRA UNA PUERTA, SE ABRE OTRA NUEVA Y MARAVILLOSA, QUE TE TRAERÁ LAS HERMOSAS EXPERIENCIAS QUE NECESITAS PARA APRENDER, CRECER Y ENCONTRAR TU LUZ!!!... CONFÍA Y HAZ QUE SUCEDA!!! 
Fuente: Mari Yoli Morales

martes, 19 de marzo de 2013

Plantas expectorantes



Las hierbas expectorantes son ideales para eliminar esas molestas mucosidades que se acumulan en los pulmones durante los resfriados.

Una de ellas es la cebolla, lo más recomendable es hacer un jarabe con ella. Colocar dos cebollas trozadas en un litro de agua, dejar hervir durante 15 minutos con unas cucharadas de azúcar (para sacarle el gusto fuerte) y dejar enfriar antes de beberlo.

También el eucalipto es expectorante. Puedes optar por hacer una infusión con él o el modo más tradicional, los vahos. Pon unas cuantas hojas en una cacerola a hervir con agua, cúbrete la cabeza con una toalla y respira bien profundo en repetidas ocasiones.

El hinojo es indicado como otro de los vegetales expectorantes. Simplemente debes realizar una clásica tisana con él, hirviendo 15 minutos, reposando 5 y bebiéndolo dos o tres veces al día.
 

REFLEXIÓN DEL DÍA



YO SOY DUEÑO DE MI PROPIO MUNDO. YO SOY LA VICTORIOSA INTELIGENCIA 
QUE LO GOBIERNA. YO ORDENO A ESTA GRAN RADIANTE E INTELIGENTE 
ENERGÍA DE DIOS QUE ENTRE A MI MUNDO, LE ORDENO QUE ME TRAIGA LA 
OPULENCIA DE DIOS, HECHA VISIBLE A MIS MANOS Y PARA MI USO. LE ORDENO
QUE CREE TODA LA PERFECCIÓN. YO NO SOY YA MÁS EL NIÑO EN CRISTO, SINO
LA PRESENCIA MAESTRA QUE HA ALCANZADO SU PLENA ESTATURA. YO HABLO Y
ORDENO CON AUTORIDAD...